¿Por qué necesitamos un cambio de paradigma y asumir el LTAD ?

Por : José Marín 

Cuando nos paseamos por el ámbito de la salud y las estadísticas que muestra la ONU en relación con el incremento de las enfermedades no transmisible como las enfermedades cardio vasculares, la obesidad y la diabetes, las cuales han pasado a ser consideradas como pandemia a nivel mundial, que afecta tanto a la población infantil como a la adulta surge la pregunta, ¿y que hace nuestro país para combatir tal flagelo?  La respuesta esta evidenciada en la cantidad de programas ineficientes, los que acompañados por una corta visión estratégica por parte del estado lleve a decir que no se hace “nada”.

En reiteradas oportunidades se ha leído y escuchado los beneficios del deporte y la actividad física como elementos preventivos y curativos de las enfermedades no transmisible, muchos organismos Internacionales en diferentes manifiestos han generado en sus respectivas reuniones consideraciones a tomar en cuenta por cada uno de los gobiernos para que sea implementados programas de actividad físico deportivas tanto en las escuelas como en las comunidades. Al respecto se puede hojear un documento de data reciente, como el emanado por la UNESCO, “Educación física de calidad” una guía para los responsables políticos, donde explícitamente se plantea garantizar la alfabetización física como elemento fundamental para reducir los altos riesgos y costos a los cuales están expuestas las poblaciones.

Es evidente que la preocupación es grande y que el impacto negativo en la sociedad se ha ido potenciando y generando una situación que amerita la atención de organismos públicos y privados.

Recientemente en el 3er Simposio de las mejores prácticas de las Américas la experiencia de Las Islas Vírgenes giró en torno a cómo a través de la implementación del modelo de desarrollo del atleta a largo plazo (LTAD) lograron una disminución significativa en la salud de la población. Este modelo establecido Canadá por Sport for Life (SP4L) toma en cuenta la salud como hecho fundamental que a su vez es desencadenante en el proceso, de atletas con miras a la alta competencia.

El modelo propone fases para el desarrollo del atleta, sustentándose en las ciencias aplicadas al deporte y tomando en cuenta las diferentes etapas del desarrollo biológico, el emocional y el cognitivo del individuo. Pues al parecer se pensó en todo, y ese todo es lo necesario para tener un ser saludable o un medallista olímpico.

Para hacer más digerible el proceso, se parte del hecho que los estudios han dividido el desarrollo  humano en etapas distintas con características específicas; Estos son llamados etapas de desarrollo.

El modelo Canadiense, ha identificado siete etapas de desarrollo, con sus respectivas características y recomendaciones tocando las esferas física, mental, emocional y cognitiva. Estas etapas a su vez se dividen en tres mayores: Alfabetización física, excelencia deportiva y activos para toda la vida

¿Por qué necesitamos un cambio de paradigma y asumir el LTAD como modelo a implementar? La respuesta aunque sencilla, le da solución a lo planteado en párrafos anteriores y a otros problemas derivados como lo son:

  • Disminución en la participación en el deporte recreativo y la actividad física
  • Marginación de la educación física en las escuelas
  • Las actividades desarrolladas no se corresponden con la ontogenia
  • Extinción de la generación de relevo
  • Altos índices de desertores y quemados

Si deseamos una población sana y que nos represente deportivamente con altos logros es necesario cambiar el paradigma deportivo.

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